El arte es una de las actividades que más diferencian al hombre del resto de los seres vivos, siendo una pieza clave en nuestro desarrollo y evolución como especie. Aunque existieron culturas que no tuvieron la necesidad de crear un sistema lingüístico o numérico, ninguna ha podido evitar desarrollar su propia visión artística, pues es mediante el arte, que los seres humanos han sido capaces de expresar la manera en la que perciben las cosas, sus deseos, temores, creencias y emociones.
Si bien es esencial que la habilidad artística se desarrolle en la infancia, es importante que estimulemos constantemente nuestro cerebro, en especial a través del arte, ya que es la mejor manera de potenciar el hemisferio derecho, al cual se le atribuyen la capacidad de síntesis, el talento artístico, la facultad de imaginar, la creatividad y las emociones.
Diversos estudios sostienen que la enseñanza de las bellas artes, desde los primeros años de un niño, lo ayudan a desarrollar numerosas habilidades que lo acompañarán a lo largo de su vida. Por este motivo, la educación artística debe ser una pieza fundamental en la formación académica de los niños y no únicamente un complemento, tal como afirma Howard, Gardner profesor de la universidad de Harvard: “Un buen sistema educativo, tiene que alimentar y fomentar todas las formas de inteligencia, incluidas las relacionadas con el arte; en caso contrario, descuidaría parcelas fundamentales del potencial humano y frenaría el desarrollo cognitivo de los niños”.
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